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sábado, 24 de noviembre de 2012

   Antología Carlos Pellicer (Primera entrada)

Antología de Carlos Pellicer está escrito por él mismo y recopilado por Guillermo Fernández. La razón de elegir este libro fue la nacionalidad mexicana de Carlos Pellicer (nacido en Villahermosa, Tabasco). Los títulos de los poemas llaman mucho la atención de los lectores. Encontré diversos poemas de mi agrado, con alguna dificultad en principio. Tratan sobre diversos temas, como el amor, la ausencia y el dolor; combinados con elementos mexicanos típicos como los Dioses y nombres o circunstancias del tipo prehispánico. Recomiendo el libro ampliamente. He aquí unas muestras del contenido:

El Recuerdo

En las horas
en que el paisaje se vacía
-todo se lo han llevado las nubes-,
los objetos de familia,
las palabras íntimas.
En una soledad de todas las cosas,
ciego, mudo, sólo me quedan unos cuantos dedos
para tocar las piedras y las rosas
que tú tocaste
o que solamente tocó el viento
de suave gloria que te trajo.
En la desaparición del panorama que fueron mis ojos;
en la interrupción del viaje de música
que fueron mis oídos;
en la pérdida de todo idioma
(acaso por una bagatela de ortografía),
me rodean las horas
sin tiempo y sin clima
para entregarme
el tacto de las piedras y las rosas
que tus pies y tus manos 
tocaron
o que apenas rozó el viento
de suave gloria que te trajo.
Tu ausencia ha dejado sobre las piedras
una florecita que tal vez es negra.
Y en la vida
de la piedra y la flor tras de su sombra,
mis manos ven y oyen y graban un signo
que compendia todas las cosas.
En las horas,
en que se perpetúan los instantes
de tu ausencia presente paloma.
[1925]

Comentario 

 Carlos Pellicer nos habla en este poema sobre las cosas ausentes. Abarco las experiencias pasadas, las memorias, cosas fìsicas de familia. Nos habla sobre un amor al reiterar constante mente las cosas u objetos tocados por su amada. Así, el poema trata sobre la pérdida de un amor y la nostalgia posterior a esta pérdida. El protagonista, seguramente el mismo autor, nos muestra su sentir tras la ausencia de su amada, la nostalgia, la melancolìa, los recuerdos. Se aferra a ellos. Y así, los recuerdos están presentes en todo. Un gran poema, engloba todo el contexto de la ausencia y la pérdida como temas centrales. No deja de lado el lñenguaje literario de la poesía y los recursos "decorativos" (figuras retóricas) para enbellecer el poema. Mi primera selección debido al sentiminto que logró causarme.


ESTUDIO

Esta fuente no es más que el varillaje
de la sombrilla
que hizo andrajos el viento.
Estas flores no son más que un poco de agua
llena de confeti.
Estas palomas son pedazos de papel
en el que no escribí hace poco tiempo.
Esa nube es mi camisa
que se llevó el viento.
Esa ventana es un agujero
discreto o indiscreto.
¿El viento? acaba de pasar un tren
con demasiados pasajeros…
Este cielo ya no le importa a nadie:
esa piedra es un equipaje. Lléveselo.
Nadie sabe dónde estoy
ni por qué han llegado así
las asonancias y los versos.

[México, 1925]


Este poema de Carlos Pellicer es de mi agrado debido a diversos elementos. Son comparaciones metafóricas sobre el viento, las flores, la nube, una ventana. Aquí se recalca la escritura poética, nada fácil para interpretar, pues llena de elementos decorativos (como los vistos en clase) complica un poco su entendimiento a simple vista. El poema nos habla sobre el pasado. Todo lo usado, no utilizado, visto; ahora es analizado por el protagonista. Se siente la nostalgia en las palabras. Al final, las palabras “Nadie sabe dónde estoy, ni por qué han llegado así, las asonancias y los versos” confirman la soledad y reflexión del protagonista al escribir estos versos.


GRUPOS DE PALOMAS

A la Sra. Lupe Medina de Ortega

1

Los grupos de palomas,
notas, claves, silencios, alteraciones,
modifican el ritmo de la loma.
La que se sabe de tornasol afina
las ruedas luminosas de su cuello
con mirar hacia atrás a su vecina.
Le da al sol la mirada
y escurre en una sola pincelada
plan de vuelos a nubes campesinas.
2
La gris es una joven extranjera
cuyas ropas de viaje
dan aire de sorpresas al paisaje.
3
Hay una casi negra
que bebe astillas de agua en una piedra.
Después se pule el pico,
mira sus uñas, ve las de las otras,
abre un ala y la cierra, tira un brinco
y se para debajo de las rosas.
El fotógrafo dice:
para el jueves, señora.
Un palomo amontona sus erres cabeceadas,
y ella busca alfileres;
en el suelo que brilla por nada.
Los grupos de palomas
-notas, claves, silencios, alteraciones-
modifican lugares de la loma.
4
La inevitablemente blanca
sabe su perfección. Bebe en la fuente
y se bebe a sí misma y se adelgaza
cual un poco de brisa en una lente
que recoge el paisaje.
Es una simpleza
cerca del agua. Inclina la cabeza
con tal dulzura,
que la escritura desfallece
en una serie de sílabas maduras.
5
Corre un automóvil y las palomas vuelan.
En la aritmética del vuelo,
los ochos árabes desdóblanse
y la suma es impar. Se mueve el cielo
y la casa se vuelve redonda.
Un viraje profundo.
Regresan las palomas.
Notas. Claves. Silencios. Alteraciones.
El lápiz se descubre, se inclinan las lomas,
y por 20 centavos se cantan las canciones.

[México, 1925]


El poema nos habla sobre “palomas”. Estas “palomas” son en realidad, elementos decorativos de la música. –notas, claves, silencios, alteraciones- adornan la música de manera esencial. A la par que cuenta la historia de las palomas, el ambiente, el automóvil. Es una gran metáfora sobre la música y sus elementos más importantes. Utiliza repeticiones, metáforas y palabras de antaño como “Desdóblanse”. Es un poema muy bonito. La interpretación es muy importante para el significado real de este poema. Espero haya sido de su agrado esta pequeña contribución a nuestro blog.


PAISAJE

Vuelvo a encender la luna  de tu amor
sobre mis labios trágicos,
y sembraré en las noches sutiles de tu ausencia
el trigo de mi canto
al ritmo del recuerdo de tus manos.
¡La luna de tu amor y el viento joven de tus pasos!
Tu soledad gigantesca
como la plenitud de tus campos.
Tu ternura salobre
como juegos de ola vespertina.
Tu letra desgarrada
por el vendaval de la distancia.
Nuestras palabras
como plantas
atlánticas
que el pañuelo del aire
abandonó en todas las playas.
Y el tiempo de los dulces tiempos
cenital en el alma.
Y los nombres de los bellos días
nunca jamás escritos,
suaves nombres como de aves
nacidas en los árboles de nuestros nombres mismos.
Viaje profundo de tu amor
y estrella trasatlántica;
floresta submarina de la evocación
ceñidas de palabras mágicas
Sobre los dromedarios de los meses
viaja el minuto electrizado
que un día sobre parábolas de fuegos invisibles
recorrerá los ámbitos de un cielo suspirado.
La soledad está pensando
junto a la ventana.
Desprende largos bólidos un repentino encanto
y el corazón al borde de esa pausa fantástica,
quema en sus fuegos de feria
las realidades absurdas de mi alma. 

[1924]

Este poema nos habla sobre la ausencia, la soledad y el recuerdo. Al inicio refiere su sentir, al recordar y pensar en futuro ahora, en la ausencia de su amada. El nombre del poema pareciera no coincidir con su contenido. Sin embargo, lo planteado en el poema es el paisaje de la soledad, los recuerdos en el ambiente, y la melancolía. Encontramos también una frase magnífica: “La soledad está pensando junto a la ventana”. Nos indica el sentir y comportamiento del protasgonista. Además agudiza el sentido de abandono y melancolía ya mencionados. Un poema ideal para un rompimiento o la ausencia de la persona amada, tan importante en la vida de algunas personas… como yo.



AL DEJAR UN ALMA

Agua crepuscular, agua sedienta,
se te van como sílabas los pájaros tardíos.
Meciéndose en los álamos del viento te descuenta
la dicha de tus ojos bebiéndose los míos. 
Alié mis pensamientos a tus goces sombríos
y gusté la dulzura de tus palabras lentas.
Tú alargaste crepúsculos en mis manos sedientas;
yo devoré en el pan tus trágicos estíos.
 
Mis manos quedarán húmedas de tu seno.
De mis obstinaciones quedará el veneno,
-flotante flor de angustia que bautizó el destino.

 De nuestros dos silencios ha de brotar un día
el agua luminosa que dé un azul divino
al fondo de cipreses de tu alma y la mía.

Este soneto de Carlos Pullicer nos habla de una relación, al parecer, destructiva. Se basa en la antítesis al entrar al juego de Tú y yo como una competencia o secuencia. Menciona al protagonista como principal responsable de este hecho. Sin embargo, al final pareciera buscar o desear una solución al mencionar: “De nuestros dos silencios ha de brotar un día, el agua luminosa que dé un azul divino, al fondo de cipreses de tu alma y la mía.” Aún así desea seguir con su pareja, pues busca un final entre ambos. Un poema abstracto a mi parecer, de mayor complejidad de interpretación.


RECINTO (Fragmento)

II
Que se cierre esa puerta
que no me deja estar a solas con tus besos.
Que se cierre esa puerta
por donde campos, sol y rosas quieren vernos.
Esa puerta por donde
la cal azul de los pilares entra
a mirar como niños maliciosos
la timidez de nuestras dos caricias
que no se dan, porque la puerta, abierta…
 
Por razones serenas
pasamos largo tiempo a puerta abierta.
Y arriesgado es besarse
y oprimirse las manos, ni siquiera
mirarse demasiado, ni siquiera
callar en buena lid…
 
Pero en la noche
la puerta se echa encima de sí misma
y se cierra tan ciega y claramente,
que nos sentimos ya, tú y yo, en campo abierto
escogiendo caricias como joyas
ocultas en las noches con jardines
puestos en las rodillas de los montes,
pero solos, tú y yo.
 
La mórbida penumbra
enlaza nuestros cuerpos y saquea
mi ternura tesoro,
la fuerza de mis manos que te agobian
tan dulcemente, el gran beso insaciable
que se bebe a sí mismo
y en su espacio redime
lo pequeño de ilímites distancias…
 
Dichosa puerta que nos acompañas,
cerrada, en nuestra dicha. Tu obstrucción
es la liberación destas dos cárceles:
la escapatoria de las dos pisadas
idénticas que saltan a la nube
de la que se regresa en la mañana.
 
IV
Vida,
ten piedad de nuestra inmensa dicha.
Deste amor cuya órbita concilia
la estatuaria fugaz de día y noche.
Este amor cuyos juegos son desnudo
espejo reflector de aguas intactas.
Oh, persona sedienta que del brote
de una mirada suspendiste
el aire del poema,
la música riachuelo que te ciñe
del fino torso a los serenos ojos
para robarse el fuego de tu cuerpo
y entibiar las rodillas del remanso.
Vida,
ten piedad del amor en cuyo orden
somos los capiteles coronados.
Este amor que ascendimos y doblamos
para ocultar lo oculto que ocultamos.
Tenso viso de seda
del horizonte labio de la ausencia,
brilla.
Salgo a mirar el valle y en un monte
pongo los ojos donde tú a esas horas
pasas junto a recuerdos y rocío
entre el mundo clamor que egregias rosas
y los activos brazos del estío.
 
VIII
Tú eres más que mis ojos porque ves
lo que en mis ojos llevo de tu vida.
Y así camino ciego de mí mismo
iluminado por mis ojos que arden
como el fuego de ti.
 
Tú eres más que mi oído porque escuchas
lo que en mi oído llevo de tu voz.
Y así camino sordo de mí mismo
lleno de las ternuras de tu acento.
¡La sola voz de ti!
 
Tú eres más que mi olfato porque hueles
lo que mi olfato lleva de tu olor.
Y así voy ignorando el propio aroma,
emanando tus ámbitos perfumes,
pronto huerto de ti.
 
Tú eres más que mi lengua porque gustas
lo que en mi lengua llevo de ti sólo,
y así voy insensible a mis sabores
saboreando el deleite de los tuyos,
sólo sabor de ti.
 
Tú eres más que mi tacto porque en mí
tu caricia acaricias y desbordas.
Y así toco en mi cuerpo la delicia
de tus manos quemadas por las mías.
 
Yo solamente soy el vivo espejo
de tus sentidos. La fidelidad
del lago en la garganta del volcán.
 
XVI
¿Qué harás? ¿En qué momento
tus ojos pensarán en mis carcias?
¿Y frente a cuáles cosas, de repente,
dejarás, en silencio, una sonrisa?
Y si en la calle
hallas mi boca triste en otra gente,
¿La seguirás?
¿Qué harás si en los comercios –semejanzas-
algo de mí encuentras?

 ¿Qué harás?

¿Y si en el campo un grupo de palmeras
o un grupo de palomas o uno de figuras
vieras?
(Las estrofas brillan en sus aventuras
de desnudas imágenes primeras.)
 
¿Y si al pasar frente a la casa abierta,
alguien adentro grita: ¡Carlos!,
habrá en tu corazón el buen latido?
¿Cómo será el acento de tu paso?
 
Tu carta trae el perfume predilecto.
Yo la beso y la aspiro.
En el rápido drama de un suspiro
la alcoba se encamina hacia otro aspecto.
 
¿Qué harás?
 
Los versos tienen ya los ojos fijos.
La actitud se prolonga. De las manos
caen papel y lápiz. Infinito
es el recuerdo. Se oyen en el campo
las cosas de la noche. –Una vez
te hallé en el tranvía y no me viste-.
-atravesando un bosque ambos lloramos-.
-Hay dos sitios malditos en la ciudad-. ¿Me diste
tu dirección la noche del infierno?
-…Y yo creí morirme mirándote llorar-.
Yo soy…
                                   Y me sacude el viento.
¿Qué harás?
 
XVIII
¿Dónde pondré el oído que no escuche
mi propia voz llamarte?
¿Y dónde no escuchar este silencio
que te aleja espaciosamente triste?
 
Yo camino las horas presenciadas
por los dos, en nosotros.
Sé del fruto maduro de las voces
en campos de septiembre.
 
Sé de la noche esbelta y tan desnuda
que nuestros cuerpos eran uno solo.
Sé del silencio ante la gente oscura,
de callar este amor que es de otro modo.
 
Mientras llueve la ausencia yo liberto
la esclavitud de carne y sola el alma
cuelga en los aires su águila amorosa
que las nubes pacíficas igualan.



Este poema tiene como tema central el amor y la pareja del protagonista. En la primera parte presentada, habla sobre la necesidad de estar solos, él y ella, para desahogar su amor en una pasión desbordada. Me gustó la comparación de sus órganos sensoriales con los de su amada. Algo muy cierto el hecho de que la amada es privilegiada al poder ser ella. Y como el protagonista quisiera estar, sentir y vivir como ella  lo hace. En versos siguientes introduce preguntas retóricas dirigidas a su amada. Estas, están basadas en celos y suposiciones, de alguna manera, románticas. Cabe resaltar la utilización de palabras antiguas, así como la forma de escribir: “destas” en vez de “de estas”. Un poema muy extenso que vale la pena leer e imaginar la situación de esta pareja.


ELEGÍA
A nadie

 Desde el balcón, se ve:
han pasado muchos automóviles.
Desde el balcón, se piensa:
odio todos los libros.
Estoy triste porque no soy bueno.
Domingo. Uno desos estúpidos
domingos sin sol.
La catedral parece que está hipotecada.
Y me muero de ganas
de huir
de mí.
Parece que he comido manzanas
yanquis.
Una sola mujer hay en el mundo,
pero está ausente.
Si yo fuera pintor,
me salvaría.
Con el color
toda una civilización yo crearía.
El azul sería
rojo
y el anaranjado,
gris;
el verde saltaría en negros estupendos.
¡Sabidurías
de los colores nuevos!
 
COMENTARIO
En este poema titulado “Elegía” observamos otra vez la utilización de palabras antiguas como “destas”. Es un poema un poco confuso debido a una aparente disonancia o incoherencia entre los versos. Pareciera un poema nostálgico. Refleja el sentir del autor con frases como “Quisiera huir de mí” o “Uno destos estúpidos domingos sin sol”. En el cierre del poema se presenta con una nueva faceta “de pintor”. Presenta metáforas de colores al querer cambiarlos. Fue de mi elección debido a las metáforas presentadas y al sentimiento de tristeza presentados en esas dos frases ya mencionadas.

 
VACACIONES
 
Días azules
en mi pueblo de tejados
como libros abandonados.
Días azules
con sus tardes moradas
a través de palmeras danzarinas
y nubes imperiales.
Días azules
con noches negras fascinadas
por los ritmos pentagonales
de las estrellas.
Días azules
arreglados por la mujer amada
que escogía mis joyas
en sus miradas.
Días pintados
con los vestidos de ella.
Días medidos
con la cintura de la Primavera.
Y nada de nocturnos olvidados
en relojes de antigua belleza.
Éstos son los días sobrenaturales
en los que el suceso de la aurora
maravillosa mis ojos medievales.
Éstas las dulces horas
que Dios regala como juguetes
de navidad,
a cambio de semanas impostoras.
Días azules
como horas
submarinas
platicadas y doradas de repente
por acuáticas serpentinas.
Horas salvadas
como pedrerías en un naufragio.
Ensartadas
en el hilo de la eternidad.
Mi corazón es tu alabanza,
palmera de mis días azules,
mujer fiel, como las playas
y los brazos eternos de las cruces.
[1922]
 
COMENTARIO
El poema presentado se basa en la anáfora de las frases “Días azules” y posteriormente sólo “Días”. También habla sobre una mujer y la compara con la primavera, el cielo y las vacaciones. Esas vacaciones como metáforas. Llama la atención la metáfora donde se dice “Días pintados con los vestidos de ella”. Comparando este poema con otros anteriormente publicados, nos percatamos en el empleo de una mujer, amada o amiga, pero siempre el lado femenino presente en sus pomas. Poemas más cortos estos dos últimos publicados. Sin embargo, mantienen relaciones y similitudes con los demás.

 
ESTUDIO
Sobre las gotas del mar
danza el buque cargado de estrellas
y de nombres.
Todos los nombres sobran ya.

Tomad mi corazón dulce y creyente.
El ancla es honda, el ritmo es de dolor.
Echad las perlas, vago ruido del Oriente
heridas sobre el cuello del amor.
 
En la aflicción universal entronca
noble mi duelo que es palmera ya.
Afinado el dolor decid los nombres.
Todos los nombres sobran ya.
 
Pero callad aquel remoto y transparente,
¡oh trópico salvaje y maternal!
Callad el nombre que lavó la fuente
en que volcó sus cielos toda la tempestad.
 
COMENTARIO
Este poema publicado, se basa en la anáfora en los últimos versos: “Todos los nombres sobran ya”. Esto define su estructura y diseño. Nos habla sobre la aflicción, el dolor y sufrimiento del protagonista. Pareciera querer callar el nombre de la responsable de su sentir. Define el contexto por medio de metáforas como “buque cargado de estrellas” y otras más. Así, describe el paisaje y el entorno para centrar su dolor y sufrimiento. Contiene otros elementos similares a los presentes en otros poemas. Un poema nostálgico que vale la pena leer e interpretar para adentrarse en sus secretos.

 
EL VIAJE
Y moví mis enérgicas piernas de caminante
y al monte azul tendí.
Cargué la noche entera en mi dorso de Atlante.
Cantaron los luceros para mí.
 
Amaneció en el río y lo crucé desnudo
y chorreando la aurora en todo el monte hendí.
Y era el sabor sombrío que da el cacao crudo
cuando al mascar lo muelen los dientes del tapir.
 
Pidió la luz un hueco para saldar la cuenta
(yo llevaba un puñado de amanecer en mí).
Apretaron los cedros su distancia, y violenta
reunió la sombra el rayo de luz que yo partí.
 
Sobre las hojas muertas de cien siglos, acampo.
Vengo de la montaña y el azul retoñé.
Arqueo en claro círculo la horizontal del campo.
Sube, sobre mis piernas, todo el cuerpo que alcé.
Rodea el valle. Hablo,
y alrededor, la vida, sabe lo que yo sé.

[4 de Noviembre de 1946]
 
COMENTARIO
Este último poema publicado mantiene una metáfora sobre la tierra. Recorre desde principio a fin, de manera poética, lo acontecido para la creación de la tierra. Nos da ejemplos claros para afirmarlo. Nos cuenta la creación y sus elementos. Además recurre a un animal prehispánico de nuestro país: el tapir. Así como también al cacao, elemento importante para nuestros antepasados. La última frase termina por confirmar la creación al mencionar: “Hablo, y alrededor, la vida, sabe lo que yo sé”. Así concluyo con estos magníficos poemas presentados por Carlos Pullicer.

*Pellicer, C. (1969). Antología Carlos Pellicer. México: Fondo de Cultura Económica.

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