Cuando en la noche te envuelva
las alas del tul del sueño
y tus tendidas pestañas
semejan arcos de ébano,
por escuchar los latidos
de tu corazón inquieto y reclinar tu dormida
cabeza sobre mi pecho,
¡diera, el alma mía, cuanto poseo,
la, luz, el aire
y el pensamiento¡
Cuando se clavan tus ojos
en un invisible objeto
y tus labios ilumina
de una sonrisa, su reflejo,
por leer sobre tu frente
el callado pensamiento
que pasa como la nube
del mar sobre e ancho del espejo,
¡diera, alma mía,
cuanto deseo,
la fama, el oro,
la gloria, el genio¡
Cuando enmudece tu lengua
y se apresura tu aliento,
y tus mejillas se encienden
y entornas tus ojos negros,
por ver entre sus pestañas
brillar con húmedo fuego
la ardiente chispa que brota
del volcán de los deseos,
diera, alma mía,
por cuanto espero,
la fe, el espíritu,
la tierra, el cielo
Gustavo Adolfo Becquer
Este poema es una maravilla
Nos hace disfrutar esas sensaciones de una pasion, cuando uno se entrega por completo a un amor verdadero.
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