La Rama
Canta
en la punta del pino
un pájaro detenido,
trémulo, sobre su
trino.
Se yergue, flecha, en la rama,
se desvanece entre alas
y en
música se derrama.
El pájaro es una astilla
que canta y se quema
viva
en una nota amarilla.
Alzo los ojos: no hay nada.
Silencio
sobre la rama,
sobre la rama quebrada.
El Sediento
Por
buscarme, Poesía, en ti me busqué:
deshecha estrella de agua,
se anegó en
mi ser.
Por buscarte, Poesía,
en mí naufragué.
Después sólo te
buscaba
por huir de mí:
¡espesura de reflejos
en que me
perdí!
Mas luego de tanta vuelta
otra vez me vi:
el mismo rostro
anegado
en la misma desnudez;
las mismas aguas de espejo
en las que no
he de beber;
y en el borde del espejo,
el mismo muerto de sed.
BIBLIOGRAFIA:
Paz, O. (1966). Poesía en movimiento. México: Siglo Veintiuno de españa editores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario