¡ Si uno pudiera
encontrar. . . ! de Jaime Sabines
¡ Si uno pudiera encontrar lo que hay que decir, cuando todas las
palabras se han levantado del
campo como las palomas asustadas!¡Si
uno pudiera decir algo, con sólo
lo que encuentra, una piedra, un
cigarro, una varita seca, un
zapato! ¡Y si este decir algo fuera una
confirmación de lo que sucede: por
ejemplo: agarro una silla: estoy
dando un durazno! ¡Si sólo decir
“madera”, entendieras tú que
florezco; si con decir calle, o
con tocar la pata de la cama, supieras
que me muero !
No enumerar, ni descifrar.
Alcanzar a la vida en esa recóndita sencillez
de lo simultáneo. He aquí
el rayo asomándose por la persiana,
el trueno caminando en el techo, la
luz eléctrica impasible, la lluvia
sonando, los carros, el televisor,
las gentes, todo lo que hace ruido,
y la piel de la cama, y esta
libreta y mi estómago que me duele, y lo
que me alegra y lo que me entristece y lo que
pienso, y este café
caliente bajando de mi boca adentro, en el
mismo instante en que
siento frío en los pies y fumo.
Para decir todo esto, escojo: “estoy
solo”, pero me da tos y te deseo, y
cierro los ojos a propósito.
Lo más profundo y completo que
puede expresar el hombre no lo
hace con palabras sino con un
acto: el suicidio. Es la única manera de
decirlo todo simultáneamente como lo hace la
vida. Mientras tanto,
hay que conformarse con decir:
esta línea es recta, o es curva,
y en esta esquina pasa esto, bajo el alero
hay una golondrina muerta.
Ni siquiera es cierto que sean las seis de la tarde.
El tema principal es la dificultad para expresarse. Para la complejidad de las emociones las palabras no son suficientes. El hecho de poder decir cosas simples y sentir algo y no poderlo decir con esas frases simples. Lo irreal de las emociones. Este poema transmite soledad, desamor, necesidad y tristeza. Las palabras son sencillas pero las emociones complejas.
Espero curarme de ti de Jaime Sabines
Espero curarme de ti en unos días.
Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las
prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿ Te parece bien que te quiera
nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se
puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra
y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor
quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están
entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje
lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando te digo: qué calor hace,
dame agua, ¿sabes manejar? , se hizo la noche. . .
Entre las gentes, a un lado de tus
gentes y las mías, te he dicho ya es tarde, y tú sabías que te decía te
quiero.)
Una semana más para reunir todo el amor
del tiempo. Para dártelo.
Para que hagas con él lo que
tú quieras: guárdarlo, acariciarlo, tirarlo
a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las
cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio
para entrar a un panteón.
Este poema de Jaime Sabines habla de la dificultad del olvido, de intentar hacer planes y no lograrlo. Lo expresa sugiriendo deshacerse de todo lo vivido de todo lo referente al amor. Al no poder deshacerse de todo eso se siente morir. El poema muestra la complejidad del amor el contraste entre la felicidad y la destrucción. La enfermedad representada en el poema es causada por el amor.
Helguero, L. I. (1999). Antología del poema en prosa en México. México: Fondo de Cultura Económica.
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