Jaime Sabines
“Yuria/poemas sueltos”.
En este libro nos encontramos con los mas tormentosos, dolorosos y
maravillosos pensamiento de un ser apsionado y absorvido por sus emociones, sin
comprender del todo lo que sinte realmente o “sintiendo de más” demostrando la
fragilidad de nuestra naturaleza humana.
En su mayoria los poemas tienen una tematica similar, hablan de los
sentimientos detonados por el amor mas intenso mal encaminado, decepción,
desilución, un profundo dolor que nace de un sentimiento puro y descrito con
una belleza contrastante con tales emociones.
Te enamoras, subes con fuerza a la cumbre mas alta de la felicidad,
gozas, tan solo para desplomarte con la misma fuerza con la cual te elevaste.
Te quiero porque tienes …
Jaime Sabines
Te quiero porque tienes
las partes de la mujer en el lugar preciso
y estás completa.
No te falta ni un pétalo,
ni un olor, ni una sombra.
Colocada en tu alma,
dispuesta a ser rocío en la yerba del mundo,
leche de luna en las oscuras hojas.
Quizás me ves,
tal vez, acaso un día,
en una lámpara apagada,
en un rincón del cuarto donde duermes,
soy la mancha, un punto en la pared,
alguna raya que tus ojos, sin ti,
se quedan viendo.
Quizás me reconoces
como una hora antigua
cuando a solas preguntas, te interrogas
con el cuerpo cerrado y sin respuesta.
Soy una cicatriz que ya no existe,
un beso ya lavado por el tiempo,
un amor y otro amor que ya enterraste.
Pero estás en mis manos y me tienes
y en tus manos estoy, brasa, ceniza,
para secar tus lágrimas que lloro.
¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras
me dirás que te amo? Esto es urgente
porque la eternidad se nos acaba.
Recoge mi cabeza. Guarda el brazo
con que amé tu cintura. No me dejes
en medio de tu sangre en esa toalla.
las partes de la mujer en el lugar preciso
y estás completa.
No te falta ni un pétalo,
ni un olor, ni una sombra.
Colocada en tu alma,
dispuesta a ser rocío en la yerba del mundo,
leche de luna en las oscuras hojas.
Quizás me ves,
tal vez, acaso un día,
en una lámpara apagada,
en un rincón del cuarto donde duermes,
soy la mancha, un punto en la pared,
alguna raya que tus ojos, sin ti,
se quedan viendo.
Quizás me reconoces
como una hora antigua
cuando a solas preguntas, te interrogas
con el cuerpo cerrado y sin respuesta.
Soy una cicatriz que ya no existe,
un beso ya lavado por el tiempo,
un amor y otro amor que ya enterraste.
Pero estás en mis manos y me tienes
y en tus manos estoy, brasa, ceniza,
para secar tus lágrimas que lloro.
¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras
me dirás que te amo? Esto es urgente
porque la eternidad se nos acaba.
Recoge mi cabeza. Guarda el brazo
con que amé tu cintura. No me dejes
en medio de tu sangre en esa toalla.
Comentario:
Nos demuestra el dolor de una persona
enamorada deseosa de no haber perdido el amor de su anterior relación y ser al
menos un recuerdo, a pesar de saber (o creer) que ya no lo es.
Amar a alguien y formar
parte de su ser, no, amar y que esa persona se quede en ti; tener fe en la idea
de ser parte de esa persona, a pesar del adios.
Anhelar estar en su mente,
en su ser, solo asi habra valido la pena haber amado tanto; este anhelo lucha
contra la idea de haber sido olvidado.
Sabines, J. (2012). Yuria/poemas sueltos. México: Joaquín Mortíz.
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